El mobbing es difícil de probar sin una estrategia clara. Te explicamos qué evidencias recopilar y cómo iniciar el procedimiento con garantías.
El acoso laboral o mobbing consiste en conductas repetidas y sistemáticas que degradan el entorno de trabajo de una persona. Su principal dificultad jurídica es la prueba: los hechos suelen producirse sin testigos directos y de manera gradual.
La clave está en la documentación previa. Correos electrónicos, mensajes de texto, partes médicos y un diario personal con fechas, hechos y personas presentes son esenciales para construir el relato probatorio.
Paralelamente, recomendamos iniciar el protocolo interno de acoso si la empresa dispone de él —lo que genera un expediente formal— y valorar la denuncia ante la Inspección de Trabajo. En casos graves, la vía penal por delito de trato degradante puede ser la más eficaz.