Cuando es la empresa quien incumple, el trabajador puede resolver el contrato con derecho a indemnización por despido improcedente. Así funciona.
El artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores permite al trabajador solicitar judicialmente la extinción del contrato cuando la empresa comete determinados incumplimientos graves: impago reiterado del salario, modificaciones sustanciales que dañen la dignidad, o cualquier otro incumplimiento grave de las obligaciones contractuales.
Si el juez estima la demanda, la indemnización equivale a la de un despido improcedente —33 días por año trabajado, hasta 24 mensualidades—. Esta vía es especialmente poderosa cuando la empresa reduce el salario unilateralmente, traslada al trabajador sin causa o suprime prestaciones esenciales.
El procedimiento requiere una estrategia cuidadosa: continuar trabajando mientras dura el proceso y acreditar el incumplimiento de forma fehaciente.