La revisión de una empresa ya no puede limitarse a los documentos físicos. Los activos digitales, los datos y los contratos con terceros tecnológicos son los nuevos focos de riesgo.
La due diligence tradicional —revisión de contratos, estados financieros, litigios pendientes— sigue siendo necesaria, pero ya no es suficiente. Las empresas tienen activos y pasivos digitales que pueden ser determinantes en una operación corporativa.
Los focos de riesgo más relevantes hoy son: la adecuación al RGPD y su historial de incumplimientos, los contratos con proveedores tecnológicos y sus cláusulas de salida, la propiedad intelectual del software desarrollado internamente, y las brechas de seguridad pasadas y sus consecuencias.
Una due diligence digital completa puede multiplicar por tres el tiempo necesario pero también puede descubrir pasivos ocultos de millones de euros. En operaciones de M&A, ignorarla es un riesgo que los compradores sofisticados ya no aceptan.