Muchos trabajadores pierden parte de su prestación por desconocer los plazos o por no gestionar correctamente la situación legal de desempleo.
La prestación contributiva por desempleo requiere haber cotizado al menos 360 días en los seis años previos a la situación legal de desempleo. El importe y la duración dependen de los días cotizados y de la base reguladora de los últimos 180 días trabajados.
El error más frecuente es demorar la solicitud: el trabajador dispone de 15 días hábiles desde la situación legal de desempleo. Cada día de retraso implica perder un día de prestación.
Otro error habitual es no impugnar el despido cuando hay dudas sobre su procedencia. Incluso si finalmente se acepta la baja, haber recurrido puede mejorar las condiciones económicas del acuerdo extintivo.